Las Apariciones
Así relata Conchita la primera aparición:
"Ahora que cogimos las manzanas que no eran nuestras, el demonio estará contento y el pobre Ángel de la Guarda estará triste. Entonces empezamos a coger piedras y a tirárselas con todas nuestras fuerzas al lado izquierdo. Decíamos ahí estaba el demonio. Empezamos a jugar a las canicas con piedras. De pronto se me apareció un figura muy bella con muchos resplandores que no me lastimaban nada los ojos. Las otras niñas al verme en este estado creían que me daba un ataque, cuando ellas ya iban a llamar a mi mamá se quedaron en el mismo estado que yo y exclamamos a la vez: "¡Ay, el Ángel!".
Luego el ángel se identificaría como San Miguel Arcángel.
Sobre San Miguel y Garabandal: San Miguel Arcángel se aparece 8 veces y les anuncia la próxima aparición de la Virgen del Carmen. El 18 de julio 1962, de manos de San Miguel, Conchita recibe la Sagrada Eucaristía en la boca, a la vista de todos los presentes. Este era un milagro para prueba de autenticidad de los sucesos. San Miguel explicó que era un milagro para llamar la atención sobre la real presencia de Nuestro Señor en la Santa Eucaristía.
No fue hasta el 1ro de julio que San Miguel le habló y les dijo: "Sabéis por qué he venido? -Para anunciaros que mañana, domingo, la Virgen María se os aparecerá como Nuestra Señora del Carmen".
El domingo, día 2, sobre las 6 de la tarde, las niñas fueron hacia la calleja que conduce a los nueve pinos. Se trata de un solitario pinar que se destaca en un elevado junto al pueblo. Eran seguidas por una gran multitud, entre ellos, varios sacerdotes y médicos. Nada más de acercarse al lugar, las videntes, asombradas, se encuentran con la aparición de la Santísima Virgen que venía acompañada de dos ángeles, uno de ellos San Miguel y el otro desconocido.
Describieron a la Santísima Virgen : "Viene con un vestido blanco, el manto azul, la corona de 12 estrellas doradas, las manos extendidas, con un escapulario marrón, salvo cuando lleva al niño en brazos: el pelo largo castaño oscuro, con raya en medio; la cara alargada con nariz muy fina; la boca muy bonita, con labios un poco gruesos. Aparenta unos 17 años y es más bien alta".
Los Mensajes
En las apariciones de Garabandal de junio 18, 1961 hasta junio 18, 1965 se dieron a conocer especialmente dos mensajes. El primero se lo dio a conocer Nuestra Señora a las niñas el día 4 de julio, de 1961, mensaje que ya había aparecido inscrito en un rótulo a los pies del Ángel San Miguel en el mes de junio, durante las apariciones del ángel a las niñas. Nuestra Señora del Carmen les pidió a las niñas que no hicieran público este mensaje sino hasta el 18 de octubre. Así lo hicieron.
Primer Mensaje
En otoño de 1961, las videntes dieron a conocer al mundo el 1er mensaje y que a la letra dice:
"Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo".
El mensaje nos habla de elementos esenciales de la fe: sacrificio. penitencia , la Eucaristía y la conversión que da frutos en una vida virtuosa: "ser muy buenos". También nos recuerda la misión de los ángeles y el cuidado maternal de la Virgen Santísima.
Garabandal nos recuerda que la vida cristiana requiere seriedad. Juan Bautista predicó: "Arrepentíos, pues el reino de Dios está cerca" (Mt 3, 1-3). El propio Cristo inaugura su predicación diciendo: "arrepentíos y creed en la Buena Nueva.. ." (Mc 1,15). Es, pues, el mensaje eterno de los profetas y recordado insistentemente en estos tiempos por la Santísima Virgen , tanto en La Sallete , como en Lourdes y Fátima , pero desafortunadamente olvidado por la gran mayoría de los hombres; por eso, si no cambiamos, vendrá un castigo, que será manifestación de la Justicia de Dios como consecuencia del pecado de los hombres al hacer mal uso de su libertad.
"Ya se está llenando la copa". Lenguaje bíblico apocalíptico que no recuerda los 7 ángeles con las 7 copas de oro (15,7) que están rebosantes de la ira de Dios...
"Tenemos que visitar mucho el Santísimo", que nos recuerda la presencia real de Cristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad, en momentos que los católicos - y aun sacerdotes - han perdido la fe en la Eucaristía. "Pero antes tenemos que ser muy buenos", es decir, tenemos ante todo que vivir en gracia de Dios, alejar de nuestra vida el pecado mortal, con la ayuda de la gracia de Dios y la participación de los Sacramentos.
Segundo Mensaje
La Santísima Virgen comunicó su "segundo mensaje" cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Por mediación de San Miguel, Nuestra Señora se quejó de que no se hubiere hecho caso a su primer mensaje y advirtió al mundo que éste sería el último. Dijo la Virgen :
"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre, de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús".
"La copa se está llenando". El pecado no está en desacatar el mensaje de Garabandal sino en rechazar el Evangelio que nos comunicó Jesucristo por no vivirlo de corazón. Sin la redención de Cristo vamos a la perdición. Garabandal no dice, ni puede decir, nada nuevo. Es un aviso sobre la importancia de vivir la fe que ya se nos ha dado en la Iglesia.
"Yo, vuestra Madre" , la Santísima Virgen se presenta como Nuestra Madre, confirmando lo que ya Cristo en la cruz nos había legado: "mujer, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26); y nos pide e insiste que nos sacrifiquemos más y que meditemos la pasión de Su Hijo y volvamos a la Eucaristía con fervor.
Se insiste que la copa esta rebosando y que "los sacerdotes, muchos van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas", frase, que para el año de 1965 no resultaba del todo clara, pues el Concilio Vaticano II terminaba con una gran esperanza para la mayoría de los católicos, y en especial para los cardenales, obispos y sacerdotes. Este optimismo no dejaba adivinar la gran crisis de fe y la infidelidad de miles de almas consagradas que iba a padecer la Iglesia en los años siguientes: Desde 1965, de los 400,000 sacerdotes con que contaba la Iglesia , unos 90,000 dejaron el ministerio. Esta hemorragia fue provocada por ciertas corrientes de pensamientos avanzados que pretendían interpretar "liberal" y "progresivamente" las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Así, los efectos no se hicieron esperar:
El "Depósito de la Fe ", los dogmas, y la moral cristiana serán atacados. Recordemos las oposiciones violentas y tan comunes contra las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia sobre la regulación de la natalidad (Humanae Vitae), el aborto, la doctrina social de la Iglesia , la catequesis, la autoridad papal, las cuestiones concernientes a la Eucaristía , penitencias, resurrección, en fin, toda la doctrina.
Tal es la situación, que el Papa Pablo VI habló en enero, de 1976 sobre "la traición de los clérigos". También en otra ocasión dijo,"se creía que después del concilio vendría un día de sol para la historia de la Iglesia , pero por el contrario, ha venido un día de nubes, tempestad y oscuridad, porque ha intervenido el poder adverso: Satanás" (29-6-1972). "A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia", anuncio profético que ha llevado a una perdida de la fe en la presencia real de Cristo y a una irreverencia al celebrar los Santos Sacramentos por parte de los sacerdotes.
Un Aviso, un Milagro, un Castigo
Entre las apariciones de Garabandal han habido muchas profecías sobre el futuro inmediato de la humanidad y de la Iglesia. En el anuncio profético de Garabandal, Conchita habla de un aviso, un milagro, y un castigo para la humanidad.
El Aviso
El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del "aviso" para que el mundo se enmiende.
Conchita nos dice: «El Aviso es una cosa que viene directamente de Dios. Será visible por el mundo entero, cualquiera que sea el lugar donde se encuentre uno». «Será como la revelación (interior y a cada uno de nosotros) de nuestros pecados. Los creyentes así como los no creyentes, y las personas de cualquier país, lo verán y lo sentirán. La Santísima Virgen me ha dicho el nombre del fenómeno (algo que sucede en el firmamento que luego pasa a nuestro interior). Este nombre existe en el diccionario español. Empieza por una «A» ( ¿ Apofis-Ajenjo). Pero no me dijo de decirlo o de callarlo». ».
En una de sus cartas habla así sobre el aviso:
"Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos."
El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.
El Milagro
Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen , como en Fátima, les ha dicho: "haré un milagro para que todos crean".
En una nota Conchita escribe:
"Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen , a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha( ¿ 2012-2029? )hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia ( ¿ Aprobación de las apariciones de la Virgen en Garabandal ? ) y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía ; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.
Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.
De todo lo que han dicho las niñas en entrevistas y cartas, principalmente Conchita, podemos señalar los aspectos esenciales del milagro.
Conchita conoce su fecha exacta, que lo comunicó a Pablo VI, así como al confesor de éste y al Cardenal Ottaviani, Pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe
Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha
Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro
Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora
Tendrá lugar un jueves, a las 8:30 de la tarde
Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo
Ese día no será fiesta de la Virgen.
Coincidirá con el día de la fiesta de una santo mártir en relación con la Eucaristía
Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular, tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y venturoso.
Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.
Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado.
No será necesario que los videntes estén presentes en el momento de la realización de este milagro.
Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.
El Papa verá el milagro "desde donde quiera que esté".
El ciego Joey Lomangino recobrará la vista.
El cuerpo difunto del Padre Luis María será desenterrado y se encontrará incorrupto.
Conchita anuncia que solo quedan tres Papas (a partir de Juan XXIII)
En los primeros días de junio, de 1963. Las campanas de Garabandal empezaron a tocar; Conchita que estaba en la cocina de su casa con su madre Aniceta, exclamó inmediatamente:
Las campanas tocan por un muerto. Seguramente, es por el Papa (en efecto, Juan XXIII había muerto). Ahora ya no quedan más que tres Papas.
La madre, sorprendida, le pregunta que ha dicho, ella le responde que la Virgen le había dicho que después de este Papa (Juan XXIII) solo quedaban tres. La madre le pregunta si entonces vendrá el fin del mundo. Conchita responde, "no el fin del mundo, pero el fin de los tiempos". Aniceta entonces le pregunta si no era lo mismo. La niña respondió "a mi fue la Virgen quien me lo dijo: "Después de este Papa ya sólo quedan tres y después, el fin de los tiempos". -(Diario de Conchita de 5-6-63)
No debe de confundirse el fin de los tiempos con el fin del mundo. Hay que recordar que el "fin de los tiempos" comenzó a partir de la primera venida de Cristo. El fin de los tiempos se refiere al final de una época. Tras una purificación de la humanidad y la renovación de la Iglesia comenzará otra época donde reine glorioso Jesucristo. No se trata de un paraíso en la tierra ya que los conflictos continuarán siempre pero si un tiempo en que la Iglesia manifieste mas claramente a Cristo por estar El reinando en muchos de los corazones de los fieles.
Milagros relacionados con el gran milagro
En referencia a los milagros recordamos lo que dijo el Concilio Vaticano II en el Decreto Ad Gentes no. 12, "Cristo curaba toda suerte de dolencias y enfermedades, como señal del advenimiento del reino de Dios...." La Iglesia siempre ha creído en milagros, aunque al mismo tiempo pide prudencia para no ser engañados.
El ciego Joey Lomangino
Joey Lomangino nació en Brooklyn el 27 de junio, de 1931. En junio de 1947, cuando inflaba un neumático, este estalló y se le produjo entre los ojos una fractura de diez pulgadas. También le quedaron seccionados los nervios ópticos y olfativos. El mismo año del accidente, con ayuda de sus amigos, Joey se convirtió. El mismo año, una voz le despertó de su sueño y le pidió que rezara el rosario.
En 1963, Joey viaja a San Giovanni Rotondo para ver al Padre Pío , y allí recobró su olfato a pesar de no tener ninguna posibilidad física de ello. Joey le pregunta al Padre Pío, ya beato, si era verdad que la Virgen se había aparecido a cuatro niñas en España. El Padre responde que "sí", y entonces Joey se dirige a Garabandal y vuelve en repetidas ocasiones. Durante uno de los éxtasis de Conchita la Virgen bendice con un beso la Medalla Milagrosa de Joey y el 19 de marzo, de 1964, fiesta de San José, Conchita tuvo una locución en cual la Virgen le había dicho que Joey recibiría ojos nuevos el día del Gran Milagro... que verá el día mismo del Milagro... y que la voz que había oído en 1947 era la de la Santísima Virgen.
No habrá Tercera Gurerra Mundial
Así dijo Nuestra Señora en Garabandal.
El gran temor de la época es el riesgo latente de holocausto nuclear, por disponer las grandes potencias – y algunas menores – de armas que pueden reducir los centros de civilización del mundo a cenizas en cosa de minutos. Los jefes de estado y los dignatarios de la Iglesia han penado en la ardua tarea de enfrentar este problema. Pero sabemos por lo que dijo la Virgen en Garabandal con respecto a una posible nueva guerra mundial, que no debemos preocuparnos de esto, porque nunca ocurrirá.
Conchita se encargó de plantear esta pregunta en tres ocasiones por lo menos. La fuente primaria de información es aquí Joey Lomangino, que la conoce desde 1963. Él recuerda claramente que ella le afirmó haber oído la Virgen decirle que no habría tercera guerra mundial. Dejó lugar a la posibilidad de escaramuzas y guerras locales entre países, pero excluyó todo conflicto mundial.
Una segunda referencia es Anne Mequeli, de Brentwood, N.Y., trabajadora empeñosa del Comité del Escapulario en el Centro New York y gran amiga de Conchita, con quien participa en las horas santas dedicadas a los sacerdotes. Ella presta el testimonio siguiente:
“Una noche en casa de Conchita, cuando todos hablaban de la crisis cubana, ella me dijo: En mi pueblo, en la época, todos temían una tercera guerra y andaban con radios a mano para oír las noticias. Pero yo tuve una aparición en esos días y la Virgen me dijo: No habrá tercera guerra mundial”.
Otra referencia es una conversación entre Conchita y el obispo Auxiliar de New York, Francisco Garmendia, el 27 de agosto de 1981, que fue grabada. A una pregunta del Obispo sobre el fin de los tiempos, Conchita respondió: “La Virgen me dijo que antes del Milagro habrá solamente tres papas (Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II). Ese mismo día – tal vez usted recuerde que en Francia la gente estaba aterrada temiendo que en 1962 estallara otra guerra mundial – la Virgen apareció y dijo: “No tengáis miedo, nunca volverá a haber una guerra mundial”.
El Padre Luis María Andreu
El quinto vidente de Garabandal
Hubo no sólo cuatro, sino cinco videntes en Garabandal, y nótese que el quinto fue un sacerdote, el P. Luis María Andreu Rodamilans, S.J. Y él no sólo vio a Nuestra Señora, sino que tuvo el privilegio de ver lo que las cuatro niñas nunca vieron, una vista anticipada del gran milagro anunciado por las profecías en Garabandal.
El 8 de agosto de 1961, el P. Luis Andreu subió a Garabandal con un grupo de amigos. Era su segunda visita al pueblo. Esa tarde, las videntes emprendieron una marcha en éxtasis, la primera de las muchas que se sucederían durante el período de las apariciones. Fue una marcha bastante larga, que terminó en los pinos; el P.Luis estaba en el grupo que seguía a las niñas. Posteriormente, Conchita consignó los hechos del día en su diario, como sigue:
“Ya estaba oscuro cuando se nos apareció la Virgen. Al final del rosario, caímos en éxtasis las cuatro y emprendimos una marcha hacia los pinos. Cuando llegamos allí, el P.Luis María, que nos había seguido, exclamó ¡Milagro, milagro, milagro, milagro! Mientras miraba hacia arriba. Le veíamos, a pesar de que en nuestros éxtasis, nunca vemos a nadie salvo a la Bendita Virgen. Pero a él sí le veíamos, y luego nos dijo la Virgen que en ese momento él estaba viendo el Milagro.”
En su éxtasis, las niñas vieron al Padre arrodillado y le pareció a Conchita que la Virgen le miraba y le decía “Pronto estarás conmigo”.
El P. Luis se fue de Garabandal en automóvil con sus amigos esa misma noche. En camino pararon en Cosio, donde le presentaron al cura de la parroquia, P.Valentín Marichalar. El P.Luis le dijo: “Don Valentín, lo que dicen esas niñas es verdad, pero le ruego no repetir esto, porque la Iglesia nunca puede ser demasiado prudente en esta clase de hechos.” El cura anotó inmediatamente esa memorable observación.
Continuando el viaje con Rafael Fontaneda y su familia, el P.Luis continuó dando muestras de inmensa alegría a lo largo del viaje, exclamando: “¡Qué felicidad! ¡Qué regalo me ha hecho la Bendita Virgen esta noche! ¡Qué fortuna es tener en el cielo una madre como ella! No hay motivo para temer la vida sobrenatural. Las niñas nos han dado un ejemplo de cómo tratar con la Bendita Virgen. No dudo que sea verdad cuanto se refiere a estas muchachas. ¿Por qué nos habrá elegido a nosotros? Éste es el día más feliz de mi vida.”
Cuando atravesaban el pueblo de Reinosa, el P. Luis, que iba sentado al lado del conductor, repitió esas palabras, levantó la cabeza y se quedó en silencio. Fontaneda, que iba sentado atrás, le preguntó si se sentía bien, a lo que respondió que sí, pero que tenía sueño. A continuación inclinó la cabeza sobre el pecho, tuvo una ligera tos y expiró. No tuvo dolor, ni agonía, sino que pasó de esta vida a la próxima con la sonrisa en los labios.
Por supuesto, la muerte del P. Luis fue un rudo golpe para su familia y consternó a los de Garabandal que lo habían conocido, pero los que pensaron que con eso había terminado su intervención en los hechos de Garabandal se equivocaron. En los días que siguieron, las niñas se comunicaron con él. Conchita lo relata en su diario como sigue:
“16 de agosto de 1961.- A las ocho o nueve de la noche nos dijo la Bendita Virgen que el P.Luis vendría a hablar con nosotras y vino en efecto poco después y nos llamó por turno. No le vimos en ningún momento pero oímos su voz, idéntica a su voz terrenal. Nos habló y aconsejó por un rato y luego nos encomendó ciertos mensajes para su hermano el P. Ramón María Andreu. También nos enseñó algunas palabras en francés, alemán e inglés y nos enseñó a rezar en griego.”
E hizo algo más. Su muerte repentina había sobrecogido tanto más a su madre por haber gozado él de salud excelente. El día de su muerte ella estaba pronta con valijas hechas, esperando su regreso para partir ambos de viaje a Alemania. Pero en vez de verlo llegar con su gran sonrisa habitual, recibió la noticia de su fallecimiento. Así, para consolarla, él le mandó por intermedio de las niñas el siguiente hermoso mensaje: ‘Tranquilízate y alégrate, pues estoy en el cielo y te veo cada día’. Poco tiempo después, esta buena madre realizó un proyecto que contemplaba desde hacía tiempo: entró al convento de la Visitación en San Sebastián.
Pero la historia del P.Luis continúa. El 14 de julio de 1964, tres años después de su entierro en el cementerio Jesuita de Oña, en España, la Virgen Bendita le dijo a Conchita durante una locución que después del gran Milagro, el cuerpo del P.Luis será exhumado y hallado incorrupto, tal como estaba el día de su entierro.
El buen árbol da buena fruta
El P. Luis Andreu había nacido en una familia religiosa el 3 de julio de 1923 en Bilbao (España.) Tres de sus cinco hermanos llegaron a ser misioneros jesuitas: Alejandro en Sudamérica, Ramón en California y Marcelino en China – se encuentra aún en Taiwan. El 18 de julio de 1965, durante una misa celebrada en Garabandal por el P.Marcelino, Conchita tuvo una locución en la que La Virgen le dijo que el P.Marcelino y el P. Alejandro verían ambos el gran Milagro. Como sus hermanos, el P.Luis había presentado su candidatura como misionero voluntario y le habían destinado a China con Marcelino. Pero un jesuita amigo de la familia, viendo que la madre de los Andreu se vería así separada de todos sus hijos, intercedió ante el Superior Jesuita y obtuvo que Luis se quedara en Europa, de modo que su madre tuviera al menos un hijo a proximidad. Cabe observar que esta intervención providencial permitió que a la postre el P.Luis llegara a ser parte integrante de los hechos de Garabandal.
Un sacerdote santo
Recuerda el P.Marcelino un detalle memorable del día en que el P.Luis hizo sus primeros votos, en 1944. Estaban ambos hermanos paseando por los jardines de Loyola con su madre y llegaron a una pequeña ventana de la capilla de la Conversión de San Ignacio, por la que podía verse el altar del Santísimo Sacramento. Allí la madre les dijo de nuevo a ambos cuál era su mayor deseo con respecto a ellos y era que prometieran sinceramente al Señor ante el Santísimo Sacramento dedicar sus vidas a alcanzar verdadera santidad. El P.Luis, con la mano en el corazón y los ojos cerrados, mantuvo un momento de silencio como en profunda oración y el P.Marcelino, que lo observaba, estaba seguro de que su hermano estaba repitiendo precisamente la promesa pedida por su madre, de dedicar su vida a alcanzar la santidad. Los diecisiete años de servicio que prestó en la Sociedad de Jesús fueron un testimonio del cumplimiento de esa promesa. Cuando el P.Marcelino hizo sus primeros votos en 1946 y se preparaba a proseguir sus estudios, el P.Luis obtuvo licencia para pasar algunos días con él a fin de iniciarlo personalmente en una vida de perfecta dedicación. Dos cosas recalcó especialmente, que dejaron su marca en la mente de Marcelino. Una era que, aunque el gran progreso en los estudios es importante, más importante es la práctica de la virtud y el empeño de alcanzar la santidad. La otra es rezar el rosario, y cómo rezarlo bien. Explicó los quince misterios, con particular énfasis en el de la Visitación, del que dijo ser el perfecto ejemplo dado por Nuestra Señora de la caridad y de cómo debemos, como Ella, vivir nuestra vida para los demás.
Su última carta
En la última carta que el P.Luis escribió al P.Marcelino podemos entrever algo de su personalidad y de la preparación por el sufrimiento que Dios le impuso antes de retirarlo de este mundo. Cuenta el P.Marcelino que en su carta el P.Luis cuenta de sus sufrimientos, de cómo en el año transcurrido todo pareció ir en sentido exactamente opuesto a lo que él esperaba, de que nunca había sufrido tanto. Y sin embargo, en ese último año, los que le rodeaban nunca recogieron seña alguna de sus padecimientos, ya que él se mantuvo en todo momento alegre, de buena compañía, siempre dispuesto a ayudar y pronto a la broma. Bromeando estaba durante su prime viaje a Garabandal, diciendo: “Comamos bien y en abundancia, puesto que dice San Ignacio que cuando están débiles la cabeza y el cuerpo, somos más fácilmente engañados por el diablo.” Pero una vez llegado a Garabandal, cuando vio a las niñas en éxtasis, comprendió que aquello no era juego de niños sino algo muy serio y digno de atención. El P.Luis era excepcionalmente inteligente y fue mandado a estudiar en Innsbruck, Roma, Ginebra y París. Además de su español nativo, hablaba alemán, francés, italiano, latín, griego e inglés.
Fue ordenado sacerdote en Oña, el 30 de julio de 1955, por el arzobispo Melendro de Anqing (China.) Celebró su primera misa en la fiesta de San Ignacio en la capilla de Loyola. ¡Uno puede imaginarse la alegría que llenaba ese corazón angelical!
Un poco más tarde, cuando recibió su doctorado en teología, el P.Luis ingresó al personal docente de Oña como profesor de teología, y ésa era su posición cuando oyó por primera vez de las apariciones de Garabandal. Su gran amor por la bendita Virgen le impulsó a visitar el pueblo e investigar los hechos. Fue por primera vez el 20 de julio de 1961 y observó el arrobamiento de las cuatro niñas, tomando notas de cuanto veía y oía. Se fue fuertemente impresionado. Una semana más tarde quiso volver para observar más. Lo hizo en ese memorable 8 de agosto, sin prever, por cierto, que se convertiría él mismo en sujeto de mucho estudio, en virtud de los favores especiales que le había preparado Nuestra Señora para ese día decisivo.
Según relata Conchita, al día siguiente del milagro, el cuerpo del difunto Padre Luis María Andreu será desenterrado y estará incorrupto.
Un hecho importante sobre este milagro es que el Padre Luis fue enterrado el 10 de agosto, de 1961 y quince años después, es decir, a principios de 1976, el seminario donde se encontraba enterrado el Padre Luis fue transformado en sanatorio psiquiátrico. El cuerpo del Padre Luis tuvo que ser exhumado y se encontró en estado de esqueleto. A través de este hecho la Providencia ha querido que la corrupción del cuerpo del Padre Luis Andreu haya sido constatada de modo irrefutable. ¿Quiere Dios, dejarnos un signo de esperanza, dentro del contexto escatológico, a través de la restauración de un cuerpo descompuesto? "Los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados" (1 Cor 15, 52).
El Castigo
El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron "verlo" la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:
"Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua parecerá hervir y activar las llamas"
Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.
"El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de hecho el milagro".
El castigo de Garabandal nos recuerda a aquellos que habla la Sagrada Escritura en sus páginas: es la revelación al hombre de su condición de pecador, de la relación estrecha entre pecado y castigo y de un Dios que juzga y salva; pues el Castigo no es otra cosa que una sanación medicinal que busca restablecer el camino recto. Para unos será un callejón sin salida y su condenación eterna; para otros, la invitación a "volver" a Dios.
La Santísima Virgen en Garabandal no viene a "predecir" un castigo; vine a darnos los medios para evitarlo: "no quiero vuestra condenación", dirá la Virgen en su mensaje. Pero, si rehusamos a obedecer la llamada de Dios a la conversión, si mantenemos nuestra voluntad de rechazo, se nos cerrará la remisión y la cólera de Dios caerá sobre nosotros... y esto será el castigo anunciado.
El Milagro de la Comunión
Las niñas habían recibido la comunión frecuentemente, administrada por San Miguel Arcángel. Se pueden ver muchas fotografías donde aparecen las videntes comulgando sin que se viera la hostia. Pero en una ocasión las niñas le pidieron al ángel que haga un milagro para que el pueblo creyese. San Miguel le respondió que Dios iba a hacer un milagro por la intercesión de el y las niñas. El milagro iba a suceder el 18 de julio, de 1962. Ese día a las 1:40 de la madrugada, Conchita entró en éxtasis y una hostia visible apareció repentina y misteriosamente en la lengua de Conchita. Una persona que estaba presente logró tomar película y filmar este milagro.
El sacramento de la Eucaristía es una de las columnas básicas en el mensaje de Garabandal. La Virgen nos llama a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento, en algunos mensajes Ella le dice a Conchita que está triste porque Conchita no pasa tiempo con Jesús. "¿Por qué no vas a menudo a visitar a mi Hijo al Santísimo? ¿Por qué te dejas llevar de la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?" (último mensaje de la Virgen a Conchita, 13 de noviembre 1965).
Suspensión de las leyes naturales
San Miguel había estado llevándose Hostias reales y físicas de tabernáculos de la región para dar la Eucaristía a las niñas videntes. Estas Hostias eran, por lo tanto, obleas de pan ácimo materiales, tocables, visibles y poseedoras de tamaño, espesor y color. No eran espirituales ni ilusorias, ni habían sido imaginadas ni hipnóticamente sugeridas. Habían sido sacadas de tabernáculos reales, llevadas al lugar de distribución, dadas a las niñas y puestas sobre sus lenguas por la mano de San Miguel en público, a menudo a la vista de numerosos testigos - ¡pero nunca las había visto ninguno de ellos! Esto, entonces, constituye una suspensión de las leyes naturales por acción divina. Todas esas Eucaristías fueron milagrosamente ocultas a nuestros ojos. Pero una sola vez, poco después de la medianoche, el 19 de julio de 1962, se permitió a las leyes naturales funcionar normalmente y la Hostia fue vista por varios. El que tampoco hayamos visto nunca al ángel es aceptado por todos como cosa normal, por tratarse de un ser puramente espiritual, no perceptible por nuestros sentidos.
Dios nos ha mostrado de nuevo que Él procede de otra manera que nosotros. Cuando al fin vimos una hostia en la lengua de Conchita, creímos ver un milagro, mientras que en realidad era el hecho de no haber visto nunca la hostia hasta ese día lo que procedía de un milagro – en el que no creíamos. Durante todo ese tiempo los escépticos no tuvieron fe en el mensajero de Dios; aún después de haber visto la Hostia, muchos arguyeron contra su realidad o pensaron que era un artificio ideado por Conchita. El atraso del hecho – según nuestra observación fue a medianoche del 18 de julio en vez de antes de medianoche – se tomó como prueba de que la Hostia no había sido traída por un ángel. Razonamiento inconsistente, ya que la hora no afectaba la sustancia del hecho.
Aún la noción de que el ángel pudiera medir el tiempo en un sistema distinto del nuestro
no afectaba el hecho. La Hostia estaba allí, al principio invisible. Dios disolvió el velo que la ocultaba. Esta acción estaba prometida y se cumplió, en presencia de diversos testigos. ¿Qué más hay que decir?